Me levanto bien temprano de la tumba, les doy de comer a los gusanos, me tomo un trago de formol, riego las calas, me pongo la mortaja nueva y salgo a caminar por las calles del nekroterio
En el velatorio de la esquina me compro un requiem para ver las noticias muertas de ayer, me subo al cortejo fúnebre para viajar entre fantasmas de hediondos cadáveres, de clones de personas muertas hace muchísimo tiempo, viejas nacidas muertas y fallecidas, niños recién nacidos, como cadáveres fluorescentes
Me bajo en la esquina de la morgue, marco tarjeta en el osario común, me voy a abrir los cadáveres de todos los días, como hacen mis compañeros de trabajo.
A las seis de la tarde , cuando suena el lobisón de salida me voy al vasquidografo a que me chupen el cerebro con imágenes o me voy con unos compañeros muertos al nicho de la esquina a tomar unos tragos de formol, y a tener recuerdos muertos de nuestra vida nunca nacida.
al anochecer, bien tarde, regreso triste y solitario a mi tumba, me acuesto entre los gusanos, me acomodo en mi ataúd y sueño que quizás mañana haya un momento de vida...
enrique Symns "la muerte"
martes, 22 de diciembre de 2009
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En su libro "El Origen del Universo" (tiene otro nombre más complicado) Kant, en el prólogo, sostiene esto: "Hay que recordar" -dice- "que el tiempo y el espacio no existen, son invenciones de la mente para poder comprender lo inaudito" [...] Y la frase más misteriosa es: "El cielo es azul, y el piso es duro, porque alguien lo dijo." Y todas las biblias comienzan con lo mismo: "Primero fué el verbo". Lo que diga un hombre sobre el mundo, en eso se va a constituír. Y si hay una guerra en el mundo, es la guerra del discurso..."
ResponderEliminarEl 70% de la humanidad vive en la Edad Media porque aún cree en cosas que la ciencia ha derrotado, como la idea de dios, y sin embargo la gente sigue creyendo que va a resucitar, y son capaces de bombardear... de convertirse en suicidas con tal de aparecer después cojiendo con sus huris... es una creencia tan infame, tan tarada... o sea: vos podés confiar en que el universo tiene un misterio (tiene varios misterios)... pero no en esa invención sacerdotal."
ResponderEliminarCreo que se denominó Dios al primer hombre que se volvió loco.
ResponderEliminarEl segundo hombre no enloqueció: era el psicópata y fue él quien realizó la descripción del milagro. Como no podía acceder a esa experiencia, la tergiversó, la mitificó hasta transformarla en utopía, es decir, en imposibilidad alcanzable.
El tercer hombre no vio lo que le sucedió al primero y sí escuchó la descripción, la versión del segundo. Fue un paranoico que, sospechando esencialmente del relato del psicópata, terminó negando la experiencia de la locura.
El cuarto hombre fue el engendro producido por los relatos del psicópata y el paranoico. El neurótico ni siquiera conoce la posibilidad de la existencia del primer hombre.
El segundo Dios fue el primer hombre que no se volvió loco. Sobre ese Dios neurótico se montaron las civilizaciones, las filosofías y -especialmente- los lenguajes, que son sólo complejos dispositivos de la mentira. Porque el mundo, su entraña, está constituido por una gigantesca mentira. De la verdad sólo queda un dolor en los pliegues profundos del abismo del alma, una inquietante angustia que es solamente el pus de esa herida.”
[Enrique Symns, La vida es un bar]